Sándor Ferenczi
Como acertadamente dice Steckel, soñar que se sueña pretende demostrar que el contenido de los pensamientos oníricos es irreal, contrario a la verdad, o sea, un sueño. Pero entre los sueños identificados como tales durante el descanso, hay algunos en los que la conciencia que el soñador tiene de soñar exige claramente una explicación diferente.
Quienes desearían huir de la realidad mediante el descanso nocturno, intentan prolongar su sueño más allá de las necesidades fisiológicas; uno de los medio de conseguirlo consiste en integrar en el sueño las excitaciones que podrían provocar el despertar, en lugar de responder a ellas despertándose. Incluso cuando la excitación es lo suficientemente intensa como para despertarles, son “incapaces” de levantarse, y permanecen en la cama bajo los pretextos más inverosímiles.
Uno de mis pacientes, que pertenecía a esta clase de personas, tenía una forma muy curiosa de tomar conciencia del hecho de que soñaba durante el descanso nocturno. En determinados sueños divididos en episodios, el cambio de escena no ocurría con la espontaneidad habitual, sin razón alguna consciente, sino que iba acompañado de una justificación particular, como, por ejemplo: “Pensé que era un sueño desagradable y que debía hallar otra solución, y en seguida cambió la escena”. La nueva escena conseguía la solución satisfactoria.(1)
El enfermo sueña a veces tres o cuatro escenas sucesivas, en las que el mismo material psíquico tiene soluciones diferentes; pero la irrupción de la conciencia de soñar y el deseo de una solución más satisfactoria intervienen cada vez en el momento crítico, hasta que la última versión se desarrolla sin obstáculos. No resulta raro que esta última representación onírica termine con una polución (Rank estima que todos los sueños son en cierta medida el equivalente a una polución).
Tras una interrupción, la nueva escena no reanuda la historia desde el principio; el soñador piensa, soñando: “Mi sueño acabará mal de esta forma, aunque comience bien; voy a soñarlo de manera distinta”. Y efectivamente, el sueño se reanuda a partir de determinado momento y se desarrolla sin modificar lo precedente, siendo reemplazada la solución desfavorable por el fin deseado.
Debemos señalar que estos sueños orientables , al contrario de las ensoñaciones diurnas que también eligen entre soluciones diferentes, no tienen un carácter racional, y manifiestan su estrecha relación con el inconsciente mediante el empleo frecuente del desplazamiento, de la condensación y de la representación indirecta; sin embargo, también se encuentran a menudo fantasías oníricas más coherentes.
Teniendo en cuenta que estos sueños tienen lugar por lo general en las horas matinales y en un individuo que desea prolongar su descanso y sus sueños todo lo posible, podemos interpretar esta curiosa mezcla de pensamiento consciente e inconsciente como el resultado de una lucha entre la conciencia sosegada que desea despertarse, y el inconsciente que se aferra por seguir durmiendo a toda costa.
Estos “sueños orientables” son también interesantes desde el punto de vista teórico, porque en cierto modo representan el reconocimiento implícito de los objetivos del sueño; la satisfacción de los deseos.
Este fenómeno esclarece también en alguna medida el sentido de los cambios de escena en el sueño, y la relación entre los sueños de una misma noche.
El objetivo del sueño parece ser el de elaborar el material psíquico actual de la forma más completa; el sueño rechaza la representación onírica cuando ésta compromete la satisfacción del deseo; propone incansablemente nuevas soluciones hasta conseguir satisfacer el deseo con la aprobación de las dos instancias del psiquismo.
Lo mismo ocurre cuando nos despertamos por el carácter penoso del sueño: en seguida nos volvemos a dormir y continuamos soñando, “como si acabáramos de cazar una mosca importuna” (Freud). El siguiente sueño afirma nuestra tesis:
Un sujeto que ocupa en la actualidad puestos elevados, que proviene de la clase humilde, y que es judío bautizado, sueña que su difunto padre aparece en medio de una distinguida reunión, poniéndole en un compromiso debido a su miserable atuendo. El sentimiento penoso le despierta unos instantes, pero se vuelve a dormir y ahora sueña que su padre aparece en la misma reunión, pero vestido con distinción y elegancia.
NOTAS:
[1] Recibí una carta, cuyo remitente ignoro, que me refería sueños similares.
(Sándor Ferenczi. Obras Completas, Psicoanálisis Tomo I, cap. XV . “Sueños Orientables”. Ed. Espasa-Calpe, S.A. Madrid, 1981) .
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